Meditar
Su manera era que los "cinco centros" mirando hacia el cielo
(los centros "yong-quan" de la planta del pie, los "lao-gong"
de las manos y el corazón)
Chocar los dientes
Es hacer que choquen los dientes, como cuando se mastica. Eso produce
suficiente saliva. Esa saliva, tragada, dicen que alarga la vida.
Ella consideraba la saliva tan importante como la misma sangre. Desde
que se levantaba por la mañana, hasta la hora de acostarse, siempre
que tenía ocasión lo practicaba. Tras las comidas, se enjuagaba la
boca con un poco de agua, que también ingería.
Usar la fuerza del pensamiento
Como de joven había estudiado qi-gong, había aprendido a usar la fuerza
de su pensamiento para concentrarla en los lugares del cuerpo que
hiciera falta a fin de mover el mal "qi" y hacer llegar
el bueno, lo que la liberaba de molestias.
Dar vuelta a la cadena de aros
Siempre llevaba en cada una de las muñecas, a modo de pulseras,
un par de aros de madera ensartados entre sí, que constantemente hacía
girar en innumerables direcciones y que además, según cómo los movía,
producían un agradable sonido. Estos ejercicios, además de reconfortarla
y alegrarla, servían para ejercitar también el cuerpo.
Usar la vara de la longevidad
El segundo de sus tesoros, el "shou zhang" o bastón de la
larga vida, que lanzaba al aire y recogía, ejercitando su coordinación
La practica del "wen tai-chi"
Durante bastantes décadas se dedicó sin interrupción a este ejercicio,
que aunque, en principio no es demasiado difícil, llegarlo a realizar
tal como se requiere, no resulta fácil. Se requiere de mucha suavidad,
y blandura, y dejar absolutamente de lado toda fuerza. Con este ejercicio
lo que practicaba era de hecho el jing, qi, shen ("esencia",
"qi" y "espíritu")
La practica de sus ejercicios hizo de su cuerpo una maravilla. Sus
dientes fueron muy blancos y fuertes, sus cabellos, por temporadas,
regresaban del blanco al negro, e incluso, ya de bastante anciana
(se dice que a los 106 años) le volvió la menstruación durante tres
días con toda normalidad. Sus ojos enebraban la aguja sin ningún problema.
Su corazón latía a 72 pulsaciones.
Era una mujer de una gran elocuencia. Era capaz de hablar de cualquier
tema, sea cultivo taoísta, sea de las cosas de la vida, sea para dar
ánimos, o consuelo, como para tratar sobre la vida y la muerte. Siempre
sabía dar buenos consejos, sin importarle quien fuera el que los recibía,
tanto pobres, ricos, cultos, tontos. Todo aquel que quisiera escucharla,
podía beneficiarse de su sabiduría.
Sus habilidades en el "xiu-lian" hicieron que tuviera más
de 5.000 discípulos entre los cuales se encontraba gente de 36 paises.
A las cuatro de la madrugada del 14 de febrero del 2003, Li Cheng
Yu hizo despertar a la monja taoísta que la cuidaba, así como al resto
de personas cercanas. Les dijo que quería ponerse sus mejores ropas
y después les pidió que se marcharan. Ellos lo hicieron, y tras acabar
con sus labores, al regresar a la habitación, encontraron su cuerpo
en postura de meditación, con los "cinco centros" mirando
al cielo, bien derecho. Su espíritu se había marchado... Conseguir trascender
la vida en postura de meditación y derecha, nadie en 50 años lo había
conseguido en todo Wudang.